Entradas

Mostrando las entradas de junio, 2017
  14/06/17 Últimamente (y después de un largo tiempo) puedo decir que soy feliz. Puede que este sea un nuevo comienzo en mi vida o tal vez solo una parte. No sabría decirlo. Quiero correr riesgos. Siento que podría arriesgarme y no pensar tanto. Ya no estoy aferrándome a los recuerdos y hundiéndome con ellos hasta lo más profundo de mí ser. Estoy dejando ir, estoy soltando. Soltando. Y también aceptando. Es como una nueva filosofía de vida, estoy más que segura que en algunos aspectos soy dramática, cobarde, y se me ocurren infinidades de adjetivos con los que podría describirme, pero ¡hey! No estoy enfocándome en eso, es decir, quiero ser mi mejor versión, quiero caminar con la espalda recta y sentirme segura a pesar de mi cuerpo, de mi aspecto físico, que al fin y al cabo es solo un envase, quiero que mi contenido reluzca, quiero pintarme los labios de rojo y sentirme como una femme fatale, quiero gritar ESTOY JODIDAMENTE BIEN, quiero intentarlo, porque si no lo hago, en un...

martes trece

  13/06/17 MARTES TRECE. Podría decirse que nunca creí en lo que llamamos mala suerte (aunque en realidad todo el tiempo menciono mi desfortuna), lo cierto que es que siempre supe que todo lo que nos sucede tiene alguna razón, o posible explicación, y nada sucede solo que por que sí. Creo en los propósitos.   Todavía soy joven y no encontré el mío. Pero ya sea por Dios, o como algunos lo prefieren, el destino, debo existir para lograr algo. Hoy por la tarde sucedió algo que si me lo hubieran contado dos años atrás no hubiera dado fe de ello. Pero para empezar, voy a hacer una pequeña introducción. Cuando tenía 16 años, y paseaba por la escuela (si, joder, es una maldita historia de secundaria) en los recreos comencé a fijarme en un chico, (demos por sentado que debido a quien soy nunca me atreví a hablarle) el cual me cruzaba todo el tiempo, tampoco es que nuestra escuela fuera la más grande del mundo, me resultaba misterioso, nunca entendí porque llamaba mí atención, pero...
  13/06/17 MARTES TRECE. Podría decirse que nunca creí en lo que llamamos mala suerte (aunque en realidad todo el tiempo menciono mi desfortuna), lo cierto que es que siempre supe que todo lo que nos sucede tiene alguna razón, o posible explicación, y nada sucede solo que por que sí. Creo en los propósitos.   Todavía soy joven y no encontré el mío. Pero ya sea por Dios, o como algunos lo prefieren, el destino, debo existir para lograr algo. Hoy por la tarde sucedió algo que si me lo hubieran contado dos años atrás no hubiera dado fe de ello. Pero para empezar, voy a hacer una pequeña introducción. Cuando tenía 16 años, y paseaba por la escuela (si, joder, es una maldita historia de secundaria) en los recreos comencé a fijarme en un chico, (demos por sentado que debido a quien soy nunca me atreví a hablarle) el cual me cruzaba todo el tiempo, tampoco es que nuestra escuela fuera la más grande del mundo, me resultaba misterioso, nunca entendí porque llamaba mí atención, pero...