VUELO AR1833
Pequeña postal, desde la ventana de atrás.
Cuando logramos embarcarnos hay un cuello de botella que nos impide avanzar. Espero paciente y Cuando por fin encuentro mi asiento, me siento terriblemente decepcionada, porque esperaba ver el amanecer, y resulta que mi fila, la 9 abc, no tiene ventanilla, volteo al lado edf, y ellos si tienen. Miro a través de las ventanillas de las otra fila, el amanecer es precioso y ya no importa tanto no poder tomar una foto, ni mucho menos apreciarlo de cerca. Hasta que el pasajero sentando allí baja el black out y el cielo desaprece.
Tampoco pude dejar mi bolso de mano en mi compartimiento estaba ocupado, mientras escribo estas líneas cargo con mi mochila sobre las rodillas, y mantengo una lucha de estira y afloja con el pasajero de adelante, que reclinó su asiento y me golpea las rodillas, aprieta mi equipaje y me pega en la computadora. Pero que ni se crea que se la voy a poner fácil, maldito crío. ¿Mala suerte? ¿Yo? Para nada. Me conformo con espiar por la ventanilla trasera.
La primera vez que viaje en avión tenía 16 años. Y cuando hoy me subí, he pensado que eso ha sido hace siglos. Hay cosas que no recordaba para nada. Creo que la primera vez estaba tan emocionada que ni siquiera preste atención a la demostración de seguridad, sólo al anuncio que dieron por altavoz. Y ahí, se acercan las tripulantes de cabina con el carrito de servicio. Pido té, y dado que me comí un Guaymallén, los snacks que me dan los guardo para otro momento. El tiempo estimado, es de dos horas, cinco minutos. Le doy otro sorbo a mi infusión y mientras escucho Guns for hands, vuelvo a espiar por la ventanilla, las nubes se asemejan a pastizales, pienso que me sería útil haber memorizado los diferentes tipos de nube e intentar reconocerlas. Los pasajeros están completamente despiertos, las tripulantes pululan por la cabina haciendo su trabajo. De pronto el ambiente es otro.
Me distraigo mirando la revista que hojea mi acompañante y pienso en los escritores que escriben los diferentes artículos, pienso en que tal vez algún día me gustaría colaborar en alguna, pero que primero debería convertirme en escritora. ¿Sobre que escribiría? Una vez estaba leyendo un texto acerca de las incumbencias profesionales en el campo de Turismo y me llamó particularmente la atención una, periodismo en viajes, seria interesante. Debería investigar un poco acerca del tema. Decido que en cuanto pueda lo haré. Aunque primero debería. También me gustaría escribir historias, alguna novela o tal vez un cuento, poesía o canciones. A lo mejor y algún día. Ahora tampoco puedo espiar por la ventanilla trasera, la chica de atrás también la ha bajado, ya desistí con la lucha que manteníamos con el niño de enfrente y ahora solo disfruto la música de Ed Sheeran, aunque cada tanto, recibo algún que otro golpe desde el asiento delantero.
Y me duermo.
Limón Soñador.
