Mi primer experiencia volando

Mi primera y última experiencia volando fue hace dos años, cuando tenía 16, siempre me gusto ir al aeropuerto, así fuera solo a despedir a algún familiar. Recuerdo que estaba emocionada, mi destino era BUE, cuando ingrese al aeropuerto esa vez, era distinto, porque yo no iba a despedir a nadie, esta vez era yo la que iba a vivir esa experiencia. No puedo decir exactamente como o cuando me interese por la carrera, pero si recuerdo que cuando era chica íbamos con mi familia los domingos al aeroclub, y mi papá me cargaba en sus hombros mientras contemplaba el cielo y la aeronave surcaba el cielo, se sentía bien. Ese es uno de mis más preciados recuerdos. Mi papá era piloto de joven, aunque no estoy segura de que eso haya influido. Creo que mi interés se desarrollo por las ganas que tengo de viajar y conocer el mundo, de enriquecerme de cultura. Siempre he creído que no hay mejor inversión que viajar y lo sostengo. Volviendo a mi relato anterior, cuando estuve en el avión escuchaba atenta al discurso en inglés a través del alto parlante, las palabras me eran familiares, recuerdo haberle dicho a mi abuela que si ella [la tcp] podía decirlo, yo que llevaba estudiando ingles desde los 12 podría hacerlo también. Lo que más llamo mí atención en aquel viaje fueron sin duda los aeropuertos, es increíble como dependiendo del día u horario en que te encuentres, el edificio luce completamente diferente, tiene vida propia, en un momento, hay una hay una calma infinita, todos se mueven rezagados, tomándose su tiempo como en slow motion, y después todo el mundo esta ajetreado, moviendo valijas, haciendo filas, la gente viene y va, se ríe, algunas lloran, otras están malhumoradas, y presenciar todo eso es emocionante. Aunque nada se compara con el hecho mismo de volar. Sólo toma unos segundos antes darte cuenta de que lo estas haciendo. ESTAS VOLANDO. Y la vista desde arriba es preciosa.
No creo poder expresarme tan bien como lo hizo Piñeyro en su entrevista, es increíble como él habla de algo de lo que realmente ama, pero estoy segura de lo maravillada que voy a estar de hacerlo a diario.
Tengo que admitir que me encantó la escena de la película, estoy de acuerdo con mi compañera al expresar que la aeromoza no emite una palabra pero sus acciones lo dicen todo, su rutina te inspira a querer ser como ella, hacer lo que ella hace. Tengo mis expectativas muy altas en esta carrera, sé muy bien que antes de poder dedicarme de lleno tendré que acabar mi carrera universitaria, pero después de todo el esfuerzo merecerá absolutamente la pena. Me lanzo sin paracaídas. Espero que lo hagamos juntos. Nos leemos pronto, ¡que tengan un hermoso día!

Limón Salvaje.