Entre en mi habitación, la ventana ya estaba abierta. Use la mesa de luz como apoyo para impulsarme al exterior. Junto a la ventana, trepe por la escalera y subí a la cornisa.

Los últimos rayos de luz en todo su esplendor. Segundos después la noche yacía sobre mí. Me detuve en silencio por un instante, y alce la cabeza mirando el cielo. La luna menguante, lucia preciosa. Las estrellas eran como pequeños diamantes que resplandecían en el.

Ya en el exterior, me tendí boca arriba en mi cama, y mientras sonaba una canción de The Killers, cerré los ojos, y me deje llevar por el vaivén de pensamientos que aclamaban mi atención.

La tarde del 12 de Junio no hizo más que hacerme sentir triste, aunque desconocía el motivo. La noche me volvió un poco melancólica. Desbloqueé mi teléfono y me dirigí a lista de contactos, me deslice de la A hacia la Z, y tristemente note, que no había nadie a quien pudiera llamar y contarle como me sentía. Tenía amigos, por supuesto que los tenía, pero no éramos tan íntimos. Mire mis manos, estaban pálidas por el frio, la piel seca, porque siempre olvido humectarlas con crema, y alrededor de las uñas habían restos de barniz negro.

I’m trying to tell myself that I’m better off alone.

Me gustan las canciones tristes. Me gusta sentirlas. Sentir que hay una historia detrás de las letras. Sentirme parte de ellas. Es como cuando leo un libro, siento lo que los personajes sienten, me enojo, lloro, estoy eufórica y mi corazón late a mil por hora, siento mariposas, y quizá me enojo nuevamente, pero probablemente más tarde estoy satisfecha. Una vez en clase de psicología, la profesora nos hablo de la simpatía, la apatía y la empatía. Ese día decidí que una de las palabras que me definía era empática. Aunque tal vez sea un poco de las tres. Me gusta expresarme con palabras. Aunque a veces hablo mucho, no soy tan buena diciendo como me siento, a veces tengo tanto que decir, pero no hay nadie que realmente escuche, algunos días siento que soy invisible, y me siento tan torpe y tímida, otros días me siento capaz de socializar con cuanta persona tenga enfrente. Pero al final del día, vuelvo a ser yo. Si me preguntaran como me definiría, la verdad es que solo abriría la boca y me quedaría pensando, y no diría nada.